Polla blanca descapullada en webcam: me moja mientras se la paja con furia
El sonido húmedo de su mano en la piel me hizo arquear la espalda antes de verlo a él, Kinkymah, con la polla más gruesa que había imaginado. Al principio pensé que era un error, que algo tan grande no podía ser real, pero cuando empezó a gemir y a mover las caderas hacia adelante, vi cómo su verga subía y bajaba llena de venas, brillante de pre-cum. 'Dame más', le pedí, y él obedeció, abriendo las piernas para mostrar su culo apretado mientras se masturbaba con una mano y con la otra se agarraba los huevos. La cámara temblaba con cada embestida que él mismo se daba, y yo me pellizcaba los pezones imaginando ese trozo de carne entrando y saliendo de mi boca. De pronto, su cara se retorció y gruñó algo incoherente, pero antes de que pudiera avisar, un chorro espeso le pegó en el abdomen, luego otro, y otro más, hasta que su mejilla quedó pegada al monitor. El chorro le resbaló por el pecho y yo supe, por cómo se quedó mirando, que esta vez no esperaba que le quedara tan arriba, tan pegado a la cámara que casi no podía respirar. Alguien en el chat gritó algo que no entendí, pero él solo se pasó el dedo por el semen y se lo llevó a la boca, como si probara su propio sabor por primera vez. La sorpresa en sus ojos fue lo más caliente de todo: no sabía que podía correrse así, tan abundante, tan lejos, y ahora lo sabía, y yo también.