Grandpa james muestra su polla vieja pero lista para follar
El olor del cuero de su silla vieja me ponía duro desde que entré, pero hoy no aguanté más. Llevaba semanas mirándome con esa sonrisa de perro en celo, y cuando por fin se arrodilló frente a mí, supe que no habría vuelta atrás. Su mano arrugada pero firme cerró alrededor de mi verga gruesa, sintiendo cada vena bajo sus dedos, mientras su boca caliente se tragaba mi glande sin piedad. Los días de tensión acumulada se rompieron cuando me hundí hasta las pelotas en su garganta, sintiendo cómo sus labios viejos pero ávidos me chupaban con desesperación. Sus gemidos ahogados vibraban en mi polla mientras sus bolas peludas golpeaban mi mentón, y yo solo podía pensar en cómo iba a empotrársela como un animal. Cuando ya no pude aguantar, tiré de su pelo canoso para que me mirara a los ojos mientras me corría en su cara, sintiendo cómo cada gota caliente le manchaba la piel arrugada. Su lengua salida y su aliento entrecortado me decían que esto no había terminado, pero yo ya estaba perdido en el calor de su boca cuando...