Corrida caliente con mi dilatador de placer
Llevas días imaginando este momento, mirándola de reojo mientras se mordía el labio, sintiendo cómo el deseo te quemaba por dentro. Ahora está frente a ti, desnuda, con el dilatador ya en su coño, brillando por sus jugos. La agarras de las caderas y la empujas contra la pared, sintiendo cómo su cuerpo tiembla bajo tus manos. Le susurras al oído que hoy no habrá piedad, que vas a llenarla hasta que no pueda más. Ella gime cuando te hundes en su culo, sintiendo cómo el dilatador se mueve dentro de ella con cada embestida. La follas con fuerza, escuchando el sonido húmedo de su carne chocando contra la tuya, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tu polla. La llevas al borde una y otra vez, negándole el orgasmo hasta que suplica que te corras dentro de ella. Cuando por fin lo haces, le llenas el culo con tu leche caliente, sintiendo cómo su cuerpo se estremece con cada chorro. Ella te mira con los ojos vidriosos y te dice: "¿Ves lo bien que me llena tu corrida, cabrón?"