Dielson descubre lo que su novio esconde en el gimnasio
Esa tarde en el vestuario, después de entrenar, noté que Dielson se demoraba más de lo normal. Cuando me acerqué, vi cómo su polla gruesa se marcaba contra el pantalón ajustado, y no pude evitar sonreír. ¿Te imaginas la sorpresa cuando me di cuenta de que llevaba un plug en el culo, listo para que lo empotrara sin avisar? Le pregunté al oído si quería que le quitara eso y lo llenara con mi verga, y su gemido ahogado me lo dijo todo. Lo empujé contra los casilleros, bajé su pantalón de un tirón y le metí los dedos para sentir lo mojado que estaba. La sorpresa fue aún mayor cuando su culo apretado me tragó entero de una estocada, como si llevara meses esperando esto. Empecé a bombearle con fuerza, sintiendo cómo sus músculos se contraían alrededor de mi polla, mientras él se mordía el labio para no gritar. Cada embestida lo hacía gemir más fuerte, y cuando le pregunté si quería que me corriera dentro, me miró con esos ojos de puta y me dijo: 'Hazlo, cabrón, llena mi culo de leche caliente'. No me hice de rogar: aceleré el ritmo hasta que sentí cómo mi verga palpitaba y le solté toda la carga hasta que sus piernas temblaron. Cuando me retiré, su culo seguía abierto, y me susurró: 'La próxima vez, quiero que me folles en la ducha'