Boquete de fuego la desafía a ver si él aguanta
El sonido de su saliva mezclada con el gemido ahogado de ella llena la habitación mientras se arrodilla frente a él, retándolo con la mirada. Ella sabe que su boca es una trampa mortal, que sus labios carnosos y su lengua ágil pueden reducir a cualquier hombre a un montón de nervios temblorosos. Él acepta el reto, seguro de que esta vez será diferente, pero en cuanto ella lo envuelve con sus labios, chupando con fuerza mientras sus dedos se clavan en sus muslos, ya no hay vuelta atrás. La saliva resbala por su polla, lubricando cada centímetro mientras ella lo traga hasta que las caderas chocan contra su cara, ahogando un grito de placer. Él intenta resistirse, pero cada vez que ella acelera el ritmo, sus dedos se hunden más en su carne, marcándola como si quisiera dejar huella. El aire se llena del sonido húmedo de su boca, de sus dientes rozando suavemente la piel sensible, de sus gemidos ahogados cuando él tira de su pelo, exigiendo más. Ella no se rinde, lo chupa con más fuerza, moviendo la cabeza en círculos mientras sus manos agarran sus bolas, apretando justo lo suficiente para hacerlo temblar. Él gruñe, sus caderas empujan sin control, pero ella no se mueve, lo sostiene firme, sabiendo que está al borde. Cuando finalmente se corre, es con un rugido, llenando su boca hasta el fondo, pero ella no se detiene, sigue chupando, saboreando cada gota, hasta que él la levanta de un tirón y la tira sobre la cama, prometiendo que la próxima vez será ella quien suplique.