Juego erótico donde descubrí que su polla era monstruosa
¿Te imaginabas que esta visual novel escondía un regalo así? Te voy a contar cómo empecé jugando como una chica normal, eligiendo respuestas coquetas hasta que el personaje masculino me dijo: *‘Tus muslos están temblando, ¿tan grande te parece?’*. Me reí pensando que era exageración, pero cuando nos metimos en la habitación y vi su verga por primera vez, se me secó la boca: el puto juego no mintió, era una polla gigante, gruesa como mi muñeca, con venas que latían. Me arrodillé para probarla, pero ni mis labios abiertos de par en par la tragaban entera, solo cabía la mitad y ya me dolían las mandíbulas. El gil se rio, me tomó del pelo y empezó a follarme la boca como si fuera un coño, empujando hasta que me atraganté. Gemí con la garganta llena, sintiendo sus pelotas golpear mi barbilla, y el muy cerdo aceleró el ritmo, escupiendo: *‘¿Ves? Te encanta estar indefensa’*. Me corrí de lo excitada que estaba, con lágrimas rodando por mis mejillas, y eso lo volvió más salvaje. Me tiró contra la cama, me abrió las piernas de una patada y me clavo esa monstruosidad de una estocada, haciendo que gritara hasta quedarme afónica. Cada embestida me empujaba contra el cabecero, el crujir de la madera mezclándose con mis gemidos, hasta que sentí sus dedos apretar mis tetas y su polla latir dentro de mí. Se vino con un gruñido animal, llenándome hasta rebosar, y cuando se salió, su leche corrió por mis muslos, pegajosa y caliente. Me quedé jadeando, viendo el rastro brillante que dejó en mis labios, mientras el personaje de la pantalla sonreía como si supiera que me había arruinado para siempre.