Gabriella Lunas se venga con una boca llena de leche
—Hoy me vas a ver disfrutar lo que tú no pudiste— susurra Gabriella mientras se arrodilla frente a Speedyfucker, sus labios carnosos ya brillando de anticipación. Él no pierde tiempo y le agarra la cabeza con las dos manos, empujando su polla gruesa hasta el fondo de su garganta mientras ella gime ahogada, los ojos llorosos de placer. Gabriella lo chupa con rabia, como si cada lamida fuera un castigo, sus dedos apretando los muslos de él mientras traga sin parar. Speedyfucker gruñe, sus caderas moviéndose más rápido, hasta que de repente se corre en su boca, llenándola entera de leche espesa que ella saborea con una sonrisa maliciosa. Pero no se detiene ahí: se levanta, se gira y se inclina, ofreciéndole su culo redondo mientras lo mira por encima del hombro. —¿Ves lo que te perdiste, cabrón?— le escupe a la cámara, justo antes de que Speedyfucker la empotre de una estocada, sus nalgas temblando con cada embestida. Gabriella grita, el sonido ahogado cuando él le tapa la boca con la mano, marcando su territorio con cada empujón. La habitación huele a sexo y resentimiento, el sonido de la carne chocando contra carne llenando el aire. Cuando por fin se corre dentro de ella, Gabriella se desploma, pero su sonrisa victoriosa dice todo: la venganza sabe mejor cuando es dulce y pegajosa. Y en el sofá, el otro hombre mira, impotente, mientras su polla se pone dura de celos.