Verificación que se convirtió en un polvo salvaje
El cuarto estaba oscuro, solo la luz tenue de la lámpara de noche iluminaba la cama desordenada donde todo empezó. Te voy a contar cómo una simple verificación se convirtió en algo que ninguno de los dos olvidará. Él entró con esa mirada de depredador, sabiendo exactamente lo que buscaba, y yo, con el coño ya húmedo, no pude evitar provocarlo. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque cuando me vio arquear la espalda y ofrecerle mi culo, sus ojos se iluminaron de una manera que me hizo temblar. Al principio, fue suave, sus dedos explorando mi entrada trasera con cuidado, pero cuando sentí su polla gruesa rozando mi piel, supe que esto no sería un juego. El primer empujón fue brutal, un gemido escapó de mis labios mientras su verga entraba de golpe, llenándome por completo. No te imaginas la sensación de tenerlo tan adentro, sus caderas chocando contra mi culo mientras yo me retorcía de placer. Cada embestida era más intensa, más profunda, hasta que sus dedos se clavaron en mis muslos y sentí cómo su leche caliente me inundaba por dentro. Pero lo mejor fue el descubrimiento: él nunca había sido tan dominante, y yo nunca había disfrutado tanto de ser sometida. Ahora, mientras me recupero, solo pienso en cuándo volverá a reclamarme así.