Rosebrutal te va a devorar como una fiera en celo
Esa tarde en mi apartamento, el aire estaba cargado de tensión desde hacía días. Rosebrutal y yo nos mirábamos con complicidad, sabiendo que no podíamos aguantar más. Sus ojos brillaban con deseo, y yo ya me imaginaba cómo sus manos me agarraban con fuerza. Cuando por fin se acercó, sentí su aliento caliente en mi cuello antes de que sus labios encontraran los míos. Sus dedos se deslizaron por mi cuerpo, explorando cada curva, cada centímetro de piel que ardía bajo su toque. Me empujó contra la pared, sus caderas presionando contra las mías mientras su lengua jugaba con la mía. Gemí cuando sus dedos se hundieron en mi coño, ya mojado y listo para ella. No perdí tiempo en desabrocharle el pantalón, sacando su polla dura con un movimiento rápido. La sentí palpitando en mi mano, y supe que no aguantaría mucho. Me arrodillé y la tomé en mi boca, chupando con fuerza mientras ella agarraba mi pelo, guiándome al ritmo que quería. Pero no se conformó con eso: me levantó y me empotró contra la pared, entrando de una estocada hasta hacerme gritar. Cada embestida era más profunda, más intensa, hasta que sus caderas chocaron contra las mías sin piedad. Sentí cómo su polla me llenaba por completo, y cuando por fin se corrió dentro de mí, fue con un gemido que resonó en toda la habitación. Ahora que lo probaste, ¿crees que podrás resistirte la próxima vez?