Maturemons se abre de piernas en el jardín y me ruega que la folle
Yo estaba podando los rosales cuando Maturemons apareció en el jardín con ese tanga negro que apenas tapaba su coño depilado y brillante de lo mojada que estaba. Me miró con esos ojos de puta sumisa y se agachó frente a mí, separando las piernas hasta que su raja rosada quedó bien abierta, goteando. 'Fóllame aquí mismo', me ordenó, y yo no pude negarme. La empujé contra el muro de ladrillos, le arranqué el tanga de un tirón y le metí los dedos para abrirla más, sintiendo cómo su culo temblaba bajo mis manos. 'Más duro', gimió, y yo le di lo que pedía, clavándosela de una estocada hasta que sus muslos temblaron. Cada vez que me hundía en su coño, ella gritaba mi nombre, suplicando que no parara. Le agarré el pelo y la obligué a mirarme mientras la empotraba, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de mi polla. Cuando se corrió, sus jugos me chorrearon por los huevos, y yo me vine dentro de ella con un gruñido, llenándola hasta que tuvo que apoyarse en mí para no caerse. Al terminar, su tanga roto quedó tirado en el pasto, manchado de su excitación.