Rosa Vermelha Gp confiesa su deseo acumulado por semanas
Llevaba semanas enteras con miradas robadas cada vez que cruzábamos la calle y el calor entre mis piernas crecía sin control hasta volverse insoportable. Rosa Vermelha Gp decidió grabar todo porque ya no aguantaba más esa tensión que me apretaba el pecho y me mojaba el interior de los muslos solo de imaginarlo. Me quité la ropa despacio frente al espejo y empecé a pasar los dedos por mis tetas naturales que se endurecían al contacto con el aire. Mis pezones se pusieron duros mientras bajaba la mano hasta el coño y lo abrí con dos dedos para sentir lo caliente que estaba por dentro. Me lamí los dedos despacio saboreando mi propio sabor antes de frotarlos contra el clítoris hinchado que palpitaba con fuerza. El placer subió poco a poco mientras metía los dedos más adentro y los movía en círculos apretando las paredes húmedas que se contraían solas. Gemí alto cuando el primer orgasmo me recorrió el cuerpo entero y seguí tocándome sin parar hasta que un segundo escalofrío me hizo arquear la espalda contra las sábanas. Al final quedó mi tanga tirada en el suelo con una mancha oscura en la tela.