John Gay se folla ese culazo redondo y jugoso
¿En serio crees que no me di cuenta cómo me mirabas el culo en la ducha? — te dice John Gay, empujándote contra la pared con sus manos fuertes. Te agarra por las caderas y te da un apretón que te hace gemir, sintiendo cómo sus dedos se clavan en esa carne firme. La polla gruesa de John ya está dura, rozándose contra tu culo mojado, y te susurra al oído: 'Sabía que tenías un culo así de perfecto'. De pronto, te gira sin avisar y te arroja sobre la cama, separándote las nalgas con ambas manos para admirar ese hoyo rosado que se abre expectante. No pierdes tiempo: te metes un dedo tembloroso, gimiendo cuando tocas tu punto más sensible, mientras John se frota la verga con furia. 'Puta, eres más caliente de lo que imaginé', gruñe, y de una estocada te la clava hasta las pelotas, haciendo que grites de placer. Sientes cómo su polla gruesa te llena entera, rozando cada centímetro de tu interior mientras empiezas a mover las caderas al ritmo de sus embestidas. John te agarra del pelo, tirando con fuerza mientras te susurra obscenidades: 'Ese culo tuyo está hecho para que lo rompa'. Cada vez que retrocede, suelta un gruñido de deseo, y cuando vuelve a entrar, te hace soltar un gemido más fuerte. El choque de sus caderas contra las tuyas resuena en toda la habitación, y el sonido de la carne golpeando carne te pone más caliente. John acelera el ritmo, sintiendo que te acercas al límite, y cuando te corre dentro, llenándote hasta rebosar, gritas su nombre como si fuera lo único que importa en este mundo. '¡Sí, dámelo todo, John!', suplicas, pero él no para, sigue bombeando hasta que tu cuerpo tiembla sin control y tu culo se aprieta alrededor de su verga como si no quisiera soltarlo. El calor de su corrida te quema por dentro, y sabes que esto no va a terminar pronto. John te mira con una sonrisa de satisfacción, sabiendo que te ha dejado marcado, y te susurra: 'Esto es solo el comienzo...'