Brock Cooper le devora el culo a Camila antes de empotrarla
El olor a sudor y lujuria me envolvía mientras agarraba las nalgas perfectas de Camila, mi polla ya palpitando contra su piel. Sabía que en cualquier momento podía entrar alguien—su marido, un vecino curioso—pero no podía parar de lamer su culo, hundiendo la lengua en su agujero mientras ella gemía bajito, tapándose la boca con una mano. Sus muslos temblaban cuando le metí dos dedos, sintiendo cómo se mojaba más con cada embestida. 'Shh, calla, puta', le susurré al oído, mordiéndole el lóbulo mientras ella se retorcía, los pezones duros como piedras. La puse a cuatro patas y le clavé la verga de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía entero. Cada vez que empujaba, sus tetas rebotaban y sus gemidos se ahogaban en la almohada, pero yo escuchaba el crujir de la cama y el sonido húmedo de mi polla entrando y saliendo. 'Más duro', me rogaba en un susurro, y yo obedecía, agarrándole el pelo y follándola como si no hubiera un mañana. El riesgo de que nos descubrieran solo me ponía más duro, y cuando por fin me corrí dentro de ella, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi verga, supe que estaba pensando en lo rápido que tendría que limpiarse antes de que llegara su marido, con mi leche aún goteando entre sus piernas.