Rei Salmao se monta en la polla dura del macho
Rei Salmao no aguantó más y apenas vio esa verga gruesa y palpitante, se arrodilló para chuparla con desesperación. El tipo la sostuvo contra la pared, susurrando para que nadie los escuchara, mientras sus dedos apretaban esos glúteos firmes antes de empujarse dentro. Cada gemido de Rei se ahogaba en sus labios, las paredes de su culo se cerraban alrededor de mi polla, sintiendo cómo lo rompía poco a poco. Afuera, pasos resonaban cerca, pero no nos importaba: solo queríamos sentir el calor de ese chocho bien apretado, con mis manos clavadas en sus caderas para embestirlo sin piedad. Rei mordía su propio brazo para no gritar, sus uñas se hundían en mi espalda, y yo solo pensaba en llenarlo hasta que mi leche le rebalsara. Cuando por fin me corrí adentro, con un gemido ahogado, él se quedó temblando, las piernas flaqueando, mirándome con esos ojos vidriosos mientras la vergüenza lo invadía al oír a alguien pasando justo afuera.