Novinho Manaus se entrega al culo del vecino
—No deberíamos hacer esto..." susurró Pasmao mientras sus dedos se hundían entre las nalgas del chico, pero nadie podía parar. El sudor de ambos se mezclaba en el sofá de la sala, donde los gemidos ahogados apenas disimulaban el sonido de la carne golpeando contra carne. Novinho Manaus, con la polla dura como piedra, empujaba sin piedad, sintiendo cómo el culo de Pasmao se apretaba alrededor de su verga, como si el cuerpo mismo del otro se resistiera a ese placer prohibido. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que los dedos de Pasmao se clavaron en los hombros del otro, marcando la piel con la desesperación de quien sabe que esto está mal, pero no puede detenerse. El ruido del cuero gimiendo bajo el peso de los dos, el olor a sexo crudo en el aire, la saliva escurriendo por la barbilla de Pasmao... todo era prueba de lo lejos que habían caído. Cuando Novinho Manaus por fin se corrió, llenando el culo de su amante con un gruñido ronco, la evidencia quedó manchando las sábanas, un recordatorio de lo que nunca habría vuelto a suceder. Pero ambos sabían que era mentira.