Un encuentro secreto entre chicos de anime en la escuela
Están escondiéndose en la biblioteca después del horario, sabiendo muy bien que esto está prohibido. El rubio le agarra la polla dura al moreno mientras le susurra al oído que nadie los va a pillar, y el moreno solo gime más fuerte, apretando el culo contra su mano. Se besan con lengua, mordiéndose los labios, los dos sudando de lo excitados que están, sabiendo que si los descubren los expulsarán. El rubio lo empuja contra una estantería, le baja los pantalones de un tirón y se arrodilla para chuparle la verga gruesa, pasando la lengua por el glande hinchado mientras el otro jala su cabello. El moreno le abre la camisa al rubio, le muerde el cuello y le araña la espalda, marcándolo, desesperado por sentir algo dentro. Se escapan a un rincón oscuro, donde el rubio lo pone contra la pared, le separa las nalgas y le mete la polla entera de una estocada, haciéndolo gritar en silencio. Lo embiste rápido, golpeando esas pelotas contra su culo, mientras el moreno se muerde el puño para no hacer ruido, sintiendo cómo ese miembro grueso lo llena hasta el fondo, llenándolo de puro placer prohibido. El rubio le agarra las caderas, mordiéndole el hombro mientras empuja más fuerte, hasta que el moreno se corre con un gemido ahogado, temblando contra la pared. El semen blanco le gotea por los muslos, manchando el piso de la biblioteca, mientras los dos se quedan quietos, escuchando si alguien viene. El rubio saca la polla todavía dura, con el culo del moreno enrojecido por los azotes, y le pasa los dedos por los labios, haciéndolo chupar su propia corrida. Se visten rápido, los dos jadeando, y el moreno nota el bulto en el pantalón del rubio, todavía excitado, como si esto no hubiera terminado. Un zapato quedó volcado junto a los libros, prueba de lo que acaba de pasar.