Felix Kamp domina a un jovencito que no puede parar de gemir
—No aguanto más, dame esa polla ya—. Así empezó todo, con el joven temblando mientras Felix Kamp lo agarraba por el cuello y le murmuraba al oído. Llevaban una semana de miradas robadas, de roces 'accidentales' en la oficina, de tensión que se cortaba con un cuchillo, hasta que por fin el jefe decidió que ya era hora de follarse a ese culito apretado que tanto lo provocaba. Te lo arrodillas frente a él, sintiendo cómo su respiración se acelera cuando le abres el jockstrap y liberas esa verga dura que llevaba horas marcando el material. Se la metes hasta las pelotas en la boca, disfrutando sus gemidos ahogados mientras te agarra el pelo y empieza a embestir tu garganta. Felix Kamp disfruta cada movimiento, pero hoy hay alguien más en la habitación: James Blond, que no puede evitar masturbarse al ver cómo su polla gruesa entra y sale de tu boca. Te la saca de golpe, te empuja contra el escritorio y te parte el culo de una estocada, sintiendo cómo sus dedos se clavan en tus caderas mientras empieza a taladrarte sin piedad. Cada empujón hace crujir el mueble, y James Blond no aguanta más y se une, metiéndote la verga por el otro lado mientras Felix Kamp te llena el culo de leche caliente. Cuando terminan, Felix Kamp solo sonríe al ver a James Blond desplomado en el sofá, sintiendo cómo su propia corrida gotea entre tus nalgas.