Negro dominando al italiano con su verga de acero
El cuarto está iluminado por la luz tenue de las lámparas, el aire huele a sudor y a sexo, y la cama cruje bajo nuestros cuerpos que se retuercen en una lucha de placer. Yo, con mis curvas marcadas y el coño ya mojado de anticipación, veo cómo el italiano XL FF se arrodilla frente a mí, temblando de nervios. Pero hoy no está al mando, porque Ramón Hot XXX, un negro musculoso con una polla que parece esculpida para dominar, me mira con esos ojos de dueño y ordena: —Arrástrate y chupa, puta. No necesito que me lo digan dos veces, y me lanzo a devorar esa verga gruesa, sintiendo cómo su sabor salado me llena la boca mientras él agarra mi pelo para guiarme al ritmo que le place. Ramón gruñe y me empuja hacia atrás, haciéndome girar para que mi culo quede en pompa, y de una estocada me empotra hasta hacerme gemir, sus bolas golpeando mis muslos con cada embestida. El italiano, ahora solo espectador, tiene la boca abierta, sus manos agarraban la almohada mientras ve cómo Ramón me penetra con fuerza, sus dedos marcando moretones en mis caderas mientras me obliga a recibir toda esa carne hasta que no puedo más y me corro, gritando su nombre. Ramón se ríe, me da una nalgada y me ordena limpiarle la polla con mis labios, obedeciendo como la perra necesitada que soy. Cuando termina, el italiano está pálido, su polla flácida entre sus piernas, y mira a Ramón con una mezcla de admiración y envidia.