John Gay reta a su puto a ver quién aguanta más
John Gay no podía resistirse al reto cuando su novio, de culo prieto y mirada desafiante, se plantó frente a él con esa sonrisa de 'a ver si puedes'. El pasivo sabía que su hombre tenía una polla gruesa, pero esa tarde estaba decidido a probar si John podía aguantar tanto gemido ahogado, tanta humedad en su culo, tantos empujones hasta que las caderas chocaran. Se subió sobre él, dejando que la verga de John le partiera el culo de entrada, y empezó a cabalgar como si no hubiera mañana, moviendo las caderas en círculos, apretando los músculos para sentir cada centímetro de esa polla gruesa que lo llenaba entero. John agarraba sus nalgas con fuerza, clavando los dedos en la carne mientras gruñía cada vez que el culo del pasivo se tragaba su polla hasta las pelotas. El desafío era claro: ver quién se rendía primero. El pasivo, mojado y sudado, se corrió primero, pero John no se quedó atrás, empotrándolo contra la pared para vaciarse dentro con un gemido que resonó en toda la habitación. Cuando todo terminó, John Gay solo pensaba en una cosa: que la próxima vez el reto sería aún más duro.