El jefe me reta a aguantar su polla hasta el fondo
Esa tarde en la oficina, cuando Rocky Unleashed me miró con esa sonrisa de putero, supe que iba a ser un problema. Me desafió a que aguantara su verga entera de golpe, jurando que me haría rogar por más. Yo, con el culo ya mojado de solo pensarlo, acepté el reto. Se sentó en su silla de jefe, desabrochó los pantalones y sacó esa polla gruesa que parecía hecha para romperme. Me arrodillé entre sus piernas, chupando con fuerza mientras él me agarraba el pelo, gruñendo como un animal. Cuando me subió sobre su escritorio, abriendo mis nalgas con las manos, sentí cómo esa verga dura se clavaba en mi culo apretado. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, el sonido de su piel contra la mía llenando la sala. Me empotraba sin piedad, sus bolas chocando contra mi piel, y yo solo podía gritar que no parara. El reto se convirtió en una competencia: ¿quién se rendiría primero? Pero cuando empezó a follarme más rápido, sintiendo cómo su polla me llenaba hasta las pelotas, supe que no iba a durar. Los gemidos se volvieron más agudos, mi cuerpo temblaba, y cuando por fin se corrió dentro de mí, grité tan fuerte que todo el edificio lo escuchó.