Chad Brock te empotra a Kain en las escaleras del odio
Kain no olvida que te lo robó, y ahora te lo vas a cobrar. Lo arrinconas contra las escaleras, sintiendo cómo su culo se tensa bajo tus manos antes de que le arranques el pantalón de un tirón. La polla de Chad Brock está dura como el acero, y la frotas contra su agujero mojado mientras él gimotea, pidiendo más. Te agachas y le das una lamida larga por el culo, saboreando su sudor y su excitación, antes de clavársela de una estocada que lo hace gritar. Sientes cómo su culo se aprieta alrededor de tu verga, chupándote con cada embestida, mientras le agarras el pelo y le susurras al oído que esto es por lo que te hizo. Le das vuelta y lo pones de rodillas, metiéndosela hasta las pelotas mientras le chupas el cuello, marcándolo como tuyo. Kain llora y gime, pero no se resiste, y cuando le das la vuelta otra vez para follártelo en misionero, ves cómo las lágrimas le corren por las mejillas mientras te lo montas con furia. Le agarras las piernas y se las abres bien, metiéndosela hasta que sus caderas chocan contra las escaleras, sintiendo cómo su culo se contrae alrededor de tu polla. Le das una palmada en el culo y le ordenas que se corra, y cuando lo hace, te corres dentro de él, llenándolo de leche caliente mientras grita tu nombre. Te quedas dentro, sintiendo cómo su agujero late alrededor de tu verga, y cuando por fin la sacas, su culo está rojo y marcado, justo como querías.