Brody Richardson se pone salvaje con su culo negro en peligro de ser pillado
—'¿Qué pasa si alguien entra?'— le susurré mientras me agarraba las nalgas con fuerza, sus dedos marcando mi piel como si quisiera grabarse en mí. Brody Richardson no respondió, solo gruñó y me empujó contra la pared, su polla dura como roca presionando contra mi culo. Sabía que estábamos arriesgándonos, que en cualquier momento podía abrirse la puerta y descubrirnos, pero no me importaba. El peligro solo me ponía más caliente, mi coño ya mojado antes de que siquiera empezara. Me bajó los pantalones de cuero con un tirón, dejándome en tanga frente a él, y me dio una nalgada que resonó en la habitación. —'Te voy a follar hasta que no puedas caminar'— me advirtió, y yo solo gemí, arqueando la espalda para ofrecerle mejor acceso. Su lengua recorrió mi espalda antes de que me empujara hacia la cama, su peso sobre mí mientras sus manos exploraban cada centímetro de mi cuerpo. Me penetró de una estocada, llenándome por completo, y yo mordí la almohada para ahogar mis gritos. Cada embestida era más fuerte, más profunda, sus pelotas chocando contra mi piel mientras me empotraba sin piedad. Escuché pasos afuera y me quedé helada, pero Brody solo aceleró, sus gemidos ahogados contra mi cuello. El miedo de ser descubiertos me hizo apretar más su polla, y eso lo volvió loco. Me corrió dentro con un gruñido, su cuerpo temblando sobre el mío. Cuando todo terminó, escuchamos la puerta principal cerrarse de golpe. Brody se rio, todavía jadeando, mientras yo me preguntaba quién demonios había estado a punto de pillarnos.