Jay Raw gime mientras Indica Marie le devora el culo
Muerde los labios para ahogar los gemidos mientras Indica Marie clava la lengua hasta lo más hondo de su culo, los dos sudando en la habitación que podría ser descubierta en cualquier momento. Jay Raw arquea la espalda, los dedos crispados en las sábanas, cada lametón de ella más profundo, más peligroso, porque afuera los pasos de alguien resuenan cerca. Indica Marie no para, sigue chupando sus pelotas con la boca llena de saliva, el sonido húmedo mezclándose con los jadeos contenidos de él. Las manos de Jay Raw le agarran la cabeza, empujándola más contra su culo, los músculos de las nalgas temblando cada vez que la lengua de ella roza su agujero. El riesgo de que los descubran los excita aún más, los gemidos se vuelven más fuertes, aunque intentan callarlos. Indica Marie levanta la vista un segundo, los ojos brillando de lujuria antes de volver a hundir la cara entre las piernas de Jay, sus dientes rozando suavemente la piel sensible. Jay Raw ya no puede contenerse, las caderas se mueven al ritmo de la lengua de ella, el cuerpo entero tenso, listo para explotar. El sonido de la puerta al otro lado del pasillo los paraliza, pero Indica Marie solo sonríe y sigue chupando, moviendo la lengua en círculos dentro de él, sabiendo que en esos diez minutos de locura, nadie los detendrá. La próxima vez, promete, será aún más salvaje, con menos tiempo y más riesgo.