Follada salvaje al aire libre con el ex de mi novio
Solomon estaba babeando desde que me vio con la polla dura asomando entre los jeans, pero yo solo quería hacerle pagar por robarse a Ife Boy. Le di la vuelta y le bajé los pantalones de un tirón, su culo blanco y prieto estaba temblando cuando lo empecé a sobar con fuerza, metí los dedos hasta que gritó como una perra en celo. Lo empujé contra el tronco de un árbol y le di una nalgada que resonó en el bosque, su piel se puso roja al instante y su agujero se me abrió como una flor mojada. Lo empotré de una sola estocada sin avisar, su gemido fue tan agudo que los pájaros volaron, pero a mí me encantó escucharlo rogar que lo follara más duro. Clavé los dedos en sus caderas para que no escapara mientras le metía la polla hasta las pelotas, cada empujón le arrancaba un sollozo y sentí cómo su culo me apretaba como si no quisiera soltarme. Le mordí el hombro mientras le susurraba en el oído que esto era por puta, que ahora sabía cómo se sentía. Se corrió con un chorro caliente que me mojó hasta los muslos, pero ni así lo dejé descansar, seguí follándolo hasta que me vine dentro de él, agarrándole el pelo para que no se olvidara de quién mandaba. Cuando terminé, se dio la vuelta con los ojos llorosos y me dijo: 'Puta, nunca te perdonaré esto' — y yo le sonreí mientras me limpiaba la polla en su camisa.