Garrett Kinsley me enseñó a disfrutar el sexo gay como nunca
Estaba chupando la polla de Garrett Kinsley cuando noté algo que me dejó helada: su verga era más gruesa de lo que imaginaba, y al sentirla rozando mi garganta, supe que esto iba a ser diferente. Empezó con un beso lento, pero pronto sus manos me apretaron el culo con fuerza, empujándome hacia su cara mientras su lengua exploraba mi agujero. Gemí cuando sus dedos me abrieron, preparándome para lo que vendría. Al principio, me penetró despacio, pero cuando sentí su polla entera de golpe, mi cuerpo tembló. Sus embestidas eran profundas, cada movimiento hacía que mi coño se mojara más, y cuando me dio la vuelta para empotrarme a cuatro patas, sus dedos se clavaron en mis caderas. Garrett gruñó al correrse, su leche caliente me cubrió la espalda mientras yo seguía gimiendo, sintiendo cómo su verga palpitaba dentro de mí. Fue entonces cuando me di cuenta de que nunca había follado así antes, y justo cuando iba a gritar su nombre, todo se volvió negro.