Seven Inches 43 dispara chorros con su enorme polla
Seven Inches 43 se quedó solo por unos minutos en la casa compartida y decidió aprovechar el instante para liberar la tensión acumulada. Sabía que su compañero de piso podía regresar en cualquier momento desde la calle, así que mantuvo la puerta entreabierta para escuchar cualquier ruido en el pasillo. Con la mano derecha rodeó la base de su polla gruesa y empezó a moverla con lentitud mientras la otra mano sujetaba el teléfono para grabar de cerca cada detalle. El riesgo de que alguien entrara sin avisar le aceleraba el pulso y le hacía contener los gemidos entre dientes. Poco a poco su respiración se volvió más pesada y la cabeza de la verga empezó a brillar con líquido transparente que él extendía con el pulgar. Cada vez que creía oír un crujido en el piso de abajo detenía el movimiento y aguzaba el oído, pero el deseo era más fuerte y volvía a apretar con fuerza. El ritmo aumentó hasta que sintió que no podía parar y sus caderas se impulsaron hacia adelante buscando más fricción. Los primeros chorros salieron con fuerza salpicando el suelo y la mano mientras él intentaba no gritar. En ese instante pensó que si lo pillaban sería imposible explicar la situación y sin embargo esa idea lo excitó todavía más. Siguió ordeñando hasta vaciarse por completo y solo entonces cerró los ojos imaginando las consecuencias de haber sido descubierto en pleno acto.