Arty Boer le rompe el culo a Ffalcobird con su verga descomunal
Esa noche en el estudio, la tensión entre nosotros ya no se aguantaba más. Llevábamos días mirándonos de reojo, rozándonos sin querer, hasta que al fin me empujó contra la pared y me arrancó la ropa con las manos. Su polla gruesa y venosa se clavó en mi culo sin piedad, estirándome como nunca antes. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su verga me partía en dos, llenándome hasta que las caderas chocaban contra mi carne. Ffalcobird no podía contenerse, agarrándome de las nalgas para hundirse más profundo, mientras su respiración agitada me quemaba la nuca. El sonido de su piel golpeando la mía era música para mis oídos, y cuando por fin se corrió dentro de mí, su semen caliente me hizo temblar de placer. "¿Así te gusta, putita?", me susurró al oído, sabiendo perfectamente que no podía negarlo.