Travesti con culo enorme y verga gruesa follando hasta correrse
¡Dame duro, papi, que mi culo lo necesita! Le supliqué mientras me agarraba las caderas con sus manos grandes, marcando mi piel con sus dedos. No aguanté más y me puse a cuatro patas, ofreciéndole mi agujero bien abierto, listo para que me empotrara hasta el fondo. Su polla enorme ya estaba dura, brillando de lubricante, y la frotó contra mi entrada antes de clavármela de una sola estocada. Grité cuando sentí cómo me llenaba por completo, mi culo estirándose alrededor de su verga gruesa. Él no tuvo piedad, empujando con fuerza, haciendo que mi cuerpo se sacudiera con cada embestida. ¡Más fuerte, papi, hazme tu puta! Le rogué, y él obedeció, agarrándome del pelo para controlarme mientras me follaba sin parar. Sentí cómo su polla golpeaba mi próstata una y otra vez, haciendo que mi cuerpo temblará de placer. El sudor corría por mi espalda, y mis gemidos llenaban la habitación mientras él me penetraba con furia. ¡Sí, sí, así, hazme tu perra! Le supliqué, y él aceleró el ritmo, sus caderas chocando contra mi culo con cada embestida. Sentí cómo su polla se hinchaba dentro de mí, y supe que estaba a punto de correrse. ¡Dámelo todo, papi, córrete dentro de mí! Le ordené, y con un gruñido, lo hizo, llenándome con su leche caliente. Mi cuerpo se tensó alrededor de su verga, ordeñándolo hasta la última gota. ¡Sí, sí, así, así! Grité, sintiendo cómo su semen caliente me llenaba por completo. Él se quedó dentro de mí, disfrutando de cómo mi culo lo apretaba, y yo no podía dejar de gemir de placer. ¡Dios, qué bueno, papi, no te saques! Le supliqué, pero él ya estaba listo para otra ronda, y yo no podía esperar para que me follara de nuevo.