Jefe ordena a su empleado que le chupe la polla en la oficina
El sonido de la puerta cerrándose con fuerza resuena en la oficina vacía mientras el jefe, Cauan Wink, se desabrocha el pantalón con una sonrisa de superioridad. El joven empleado, Jho Klauss, traga saliva al ver la polla gruesa y venosa que se levanta frente a él, brillando bajo la luz tenue de la lámpara. El jefe no dice nada, solo señala con un dedo hacia su entrepierna, y el chico, temblando, se arrodilla sin rechistar. Sus labios rozan la punta hinchada antes de abrir la boca y chupar con desesperación, sintiendo cómo el miembro se endurece más con cada lamida. El jefe agarra su cabeza con fuerza, marcando el ritmo con embestidas profundas que le hacen ahogarse, pero no se atreve a quejarse. Las gotas de saliva caen sobre el suelo mientras el jefe gruñe de placer, disfrutando del control absoluto sobre el cuerpo sumiso del empleado. En más de 10 minutos de escena, el jefe lo obliga a tragar hasta la última gota de su corrida, marcando su territorio con un gemido de satisfacción. El empleado, con los labios hinchados y la respiración agitada, mira hacia arriba, esperando la próxima orden con miedo y excitación.