Chupas la polla gruesa de Un Ami con riesgo de ser pillado
La habitación queda en penumbras con la puerta sin cerrar del todo y se oye el silencio tenso del pasillo. Un Ami se acerca despacio mientras baja la cremallera y saca su polla ya hinchada frente a tu cara. La agarras con una mano y la llevas directo a los labios para lamerla desde la base hasta el glande con la lengua húmeda. Cada segundo que pasa aumenta el miedo a que el marido regrese antes de tiempo y descubra lo que ocurre. Empiezas a chupar con movimientos lentos y profundos mientras escuchas cualquier crujido del piso de madera. Un Ami sujeta tu cabeza con suavidad y empuja más adentro haciendo que la polla roce tu garganta y provoque sonidos ahogados que intentas contener. El corazón late fuerte al imaginar pasos acercándose por el pasillo y aun así sigues moviendo la cabeza más rápido sin soltarla. La polla palpita entre tus labios y sientes el calor subir mientras Un Ami contiene un gemido bajo apretando los dientes. El orgasmo llega de golpe y llena tu boca con chorros espesos que tragas sin apartarte para no dejar rastro. Al terminar un calcetín negro queda tirado al lado de la cama.