El pequeño twink se sorprendió con la verga de Marcusryder
Marcusryder entró al cuarto con esa sonrisa que siempre me derrite, pero esta vez traía algo más que su mirada intensa: una polla gruesa que ni en mis fantasías más húmedas había imaginado. El chiquito, ese twink de culo prieto y piernas delgadas, se quedó paralizado cuando la vio, y yo no pude evitar reírme al ver su cara de asombro. '¿Nunca habías visto una así, eh?', le dije mientras le agarraba el culo, ya mojado de solo mirarla. Marcus no perdió tiempo, lo empujó contra la pared y le metió los dedos hasta hacerle gemir como un cachorro. El chiquito se retorcía, pero no quería que parara, y cuando Marcus le dio la vuelta y le abrió las nalgas, supe que iba a ser una noche larga. La polla de Marcus era enorme, y cuando la frotó contra su agujero estrecho, el twink casi se corre solo de la expectativa. '¿Quieres que te la meta entera de golpe?', le susurré al oído, y el chiquito asintió sin dudar. Marcus lo empotró contra el colchón, y cada embestida lo hacía gritar más fuerte, hasta que su culo se ajustó como un guante a esa verga monstruosa. Yo me puse encima de él, le chupé los pezones y le metí los dedos en la boca para que los mordiera, porque los gemidos de Marcus eran demasiado para aguantar sin hacer ruido. El chiquito no duró mucho, se corrió en segundos, pero Marcus no paró, siguió embistiéndolo hasta que su leche le llenó el culo entero. Cuando terminó, el twink se quedó temblando, con la polla aún dura y la mirada perdida, como si no pudiera creer lo que acababa de pasar. Yo me acerqué y le limpié el sudor de la frente, pensando en lo afortunada que era de tenerlos a los dos, y en que esa noche no sería la última que ese chiquito descubriría lo que realmente podía aguantar.