Allie Addison gime pidiendo más polla dura como una puta desesperada
—¡Más fuerte, Bryan, no aguanto!— grita Allie Addison mientras se arquea bajo el cuerpo de Bryan Gozzling. Lleva días sintiendo esa tensión insoportable, miradas robadas en el set, roces 'accidentales' que dejaron su coño ardiente y mojado. Él sabía exactamente lo que quería, pero se tomó su tiempo, saboreando cada gemido de anticipación. Ahora, en más de 12 minutos de escena, la tiene clavada contra el sofá, su polla gruesa empujando hasta que las caderas chocan. Allie agarra los cojines, los nudillos blancos, mientras Bryan la embiste con fuerza, sus dedos clavándose en sus caderas. —¡Así, así, no pares!— chilla, el sonido de la piel golpeando la piel llenando el aire. La saliva brilla en su labio inferior, los pezones duros como guijarros, y cada sacudida la acerca al borde. Bryan la gira de repente, la pone a cuatro patas, y la penetra de golpe, más profunda que antes. —¡Joder, qué culo tan perfecto!— gruñe, golpeando con ritmo frenético. Allie siente cómo cada centímetro de su polla la llena, cómo su coño se aprieta en espasmos de placer. El sudor le pica en los ojos, pero no puede apartarlos de la imagen de Bryan, los músculos marcados, las venas del cuello tensas. —¡Me voy a correr, cabrón!— advierte, pero él acelera, ignorando sus palabras. La toma del pelo, la obliga a arquearse más, y en un último empujón brutal, la hace explotar. El orgasmo la rompe en pedazos, el coño palpitante alrededor de su polla. Bryan no tarda en seguir, corriéndose dentro con un gruñido gutural. Allie cae sobre el sofá, la mente en blanco, pero una certeza la quema más que el placer: esto no será suficiente. Nunca es suficiente.