Gcentbestie me vuelve loco con su coño mojado
‘¿Así te gusta, mi amor?’ me susurró mientras se mordía el labio, sabiendo perfectamente que llevaba toda la semana provocándome. Desde que se compró ese vestido ajustado que apenas cubría su culo respingón, no había dejado de enviarme fotos mojadas y rozarse contra mí cada vez que podía. Yo aguanté hasta que no pude más: la empujé contra la pared, le arranqué el tanga de un tirón y hundí mi polla dura hasta las pelotas en su coño chorreante. Sus gemidos resonaban en la habitación mientras la embestía sin piedad, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en mi espalda. ‘¡Más fuerte!’ gritó, y obedecí, cambiando de ritmo para hacerla temblar. En más de 10 minutos de escena, la penetré en todas las posiciones posibles, desde misionero hasta doggy, disfrutando cada vez que su cuerpo se tensaba antes de correrse. Cuando por fin me vine dentro de ella, Gcentbestie solo podía pensar en cuándo repetiríamos.