Chupada profunda en la silla de oficina con Annet Moroz
La agarras del pelo mientras te la chupa con desesperación, sus labios rosados estirados alrededor de tu verga hasta que le salen lágrimas de los ojos. Sientes cómo su garganta se ajusta a cada centímetro, tragando saliva para no ahogarse, pero no le das tregua: la empujas más adentro, escuchando sus gemidos ahogados contra tu piel. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento te excita más, así que le tapas la boca con una mano para que no grite, pero ella sigue chupando con más fuerza, sus uñas clavándose en tus muslos. El sonido de la saliva mezclándose con sus jadeos te vuelve loco, y cuando la miras a los ojos, ves que está al borde de correrse solo con esto. Annet Moroz, con su cara enrojecida y los labios hinchados, te mira suplicando que te corras en su boca, pero decides follártela contra la pared antes de que alguien los descubra. Cuando terminas, ella se limpia la boca con el dorso de la mano y te sonríe, sabiendo que casi los pillan.