Lily Phillips se deja empotrar en la mesa de billar por Maximo Garcia
Lily Phillips no podía esperar más, con el culo ya mojado y temblando de anticipación, se inclinó sobre la mesa de billar mientras Maximo Garcia se acercaba por detrás, su polla dura como roca lista para romperle el culo. Las luces del bar estaban apagadas, solo la luna iluminaba sus cuerpos sudorosos, y el riesgo de que alguien entrara los hacía gemir más fuerte, tapándose la boca para ahogar los gritos. Maximo le abrió las nalgas con las manos, sus dedos marcando la piel antes de hundir la verga de una estocada, haciendo que Lily arqueara la espalda con un gemido ahogado. La mesa crujía bajo sus embestidas, las bolas de billar rodando con cada movimiento, mientras Maximo le agarraba las caderas y la penetraba hasta hacerle tocar el cuello del útero, el sonido húmedo de sus carnes chocando llenando el silencio. Lily mordía el borde de la mesa para no gritar, sus tetas rebotando con cada embestida, la saliva escurriéndole por la barbilla después de chupársela como una perra en celo. Maximo le azotó el culo, dejando marcas rojas antes de correrse dentro, llenándole el ano con su leche caliente mientras Lily se estremecía con el orgasmo, sus muslos temblando. Afuera, el sonido de pasos los hizo congelarse, pero nadie abrió la puerta. Maximo se limpió la polla con un trapo mientras Lily se enderezaba, su rostro enrojecido y los labios hinchados, todavía jadeando. Maximo solo sonrió, sabiendo que la había dejado bien rota.