Novio cachondo se pajea pensando en su amante prohibida
No debería estar haciendo esto, pero no puedo evitarlo. Cada vez que cierro los ojos, imagino su cuerpo desnudo, sus curvas perfectas, ese coño húmedo que me vuelve loco. Me agarro la polla con fuerza, sintiendo cómo late entre mis dedos mientras pienso en cómo la penetré por detrás la última vez, cómo gemía cuando la embestí hasta el fondo. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, sus nalgas apretadas chocaban contra mi cadera. Ella sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo, pero cuando la tomé por el pelo y la obligué a chuparme, no pudo resistirse. Ahora, aquí solo, me corro imaginando su boca abierta, tragando mi leche caliente mientras me mira con esos ojos de puta sumisa. Las gotas caen sobre mi abdomen, calientes y espesas, pero no me detengo. Sigo frotándome, pensando en cómo la próxima vez la voy a empotrar contra la pared, cómo la haré gritar mi nombre mientras la lleno entera de golpe. No puedo parar, aunque sé que esto está mal. Su coño mojado, sus labios carnosos, todo me enloquece. Me corro otra vez, esta vez más fuerte, sintiendo cómo mi cuerpo se tensa y luego se relaja, pero la imagen de ella no se borra. Sigue ahí, en mi mente, tentándome, provocándome. No importa cuánto lo intente, no puedo dejar de desearla.