Nagma se moja entera recordando viejos placeres
Nagma no podía creer lo que estaba pasando cuando Naeem empezó a tocarme así, con esos dedos que sabían exactamente cómo hacerme gemir. Me tenía contra la pared, susurrándome cosas al oído mientras sus manos recorrían mi cuerpo, deteniéndose en mis pechos, apretando mis pezones hasta que dolía de placer. 'Así te gustaba, ¿verdad?' me dijo, y yo solo pude asentir, sintiendo cómo mi coño se ponía cada vez más mojado con cada palabra sucia que salía de su boca. Me obligó a arrodillarme y chupar su polla dura, mirándome con esa sonrisa de superioridad que me volvía loca. 'Pide permiso si quieres correrte', me ordenó, y yo, sumisa, le rogué con la boca llena. Sus dedos entraron en mi coño sin piedad, frotando mi clítoris hasta que el orgasmo me hizo gritar, el líquido caliente chorreando por mis muslos. Me empotró contra la cama, follándome hasta que mis piernas temblaban, hasta que ya no podía más. Cuando terminó, dejó mi ropa interior tirada en el suelo, manchada de mi placer.