Sugarbaddie se vuelve loca chupando polla en la cocina
La luz del mediodía entraba por la ventana de la cocina, iluminando el mármol frío donde apoyé las manos mientras mi coño ardía de ganas. Llevábamos días mirándonos, rozándonos sin atrevernos, hasta que hoy ya no aguanté más. Sugarbaddie se arrodilló frente a mí con esa mirada de puta hambrienta, y antes de que pudiera reaccionar, su boca ya envolvía mi verga hasta las pelotas. Sentí su lengua caliente dibujando círculos alrededor del glande, y mis gemidos se mezclaban con el sonido de sus labios chupando con fuerza. Mis caderas empujaban solas, buscando más profundidad mientras ella ahogaba un grito de placer. Cuando me corrió en su boca, tragó hasta la última gota con un gemido que me hizo temblar. Al levantarme, vi a Dream Sex4 apoyado en el marco de la puerta, con los ojos vidriosos y la polla dura como una roca, listo para su turno.