Japonesa de tetas grandes se masturba con juguete vibrador
—No aguanto más, necesito correrme ya— susurra mientras se recuesta en la cama, las piernas ya abiertas de par en par. Llevas días viendo cómo te mira, cómo se muerde el labio cuando pasas cerca, y ahora que por fin está sola, no puedes resistir la tentación de espiarla. La ves humedecerse los dedos antes de llevarlos a su coño, pero tú ya tienes el juguete en la mano, vibrando con fuerza. Se lo acercas sin avisar, sintiendo cómo su cuerpo se estremece al primer contacto. —¡Dios, sí!— gime, arqueando la espalda mientras te agarra la muñeca para guiarte. El juguete entra sin resistencia, profundo, hasta que sus caderas chocan contra él. Sus tetas grandes rebotan con cada movimiento, los pezones duros como piedras. La miras a los ojos, viendo cómo se muerde el labio inferior, cómo su respiración se acelera. —No pares, por favor— suplica, y tú aumentas la velocidad, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor del juguete. Sus gemidos llenan la habitación, cada vez más fuertes, hasta que de repente se tensa, el cuerpo entero convulsionando mientras se corre. Cuando por fin se relaja, jadeante, solo piensa en una cosa: esto no ha terminado, y tú lo sabes.