Zxlecya te la chupa con esos labios perfectos y te deja lleno de leche
Esa tarde en el dormitorio, la ropa tirada por el suelo ya te estaba diciendo todo lo que ella quería. Zxlecya se movía frente a ti con esa minifalda ajustada, rozando tu polla cada vez que se inclinaba para recoger algo, sabiendo exactamente lo que provocaba. Cuando por fin te agarraba el paquete con esa sonrisa pícara, sentías cómo el calor te subía por el cuerpo. Te la chupaba despacio al principio, pasando la lengua por el glande con movimientos lentos, como si disfrutara cada segundo de tu tortura. Pero cuando aceleraba el ritmo, ahogando gemidos con la boca llena, ya no podías resistir. La agarrabas del pelo, empujando su cabeza hacia abajo hasta que la sentías tragando cada centímetro de tu verga, los labios apretados alrededor del tronco. El sonido de su saliva mezclado con tus jadeos llenaba la habitación mientras te la metías hasta las pelotas, sintiendo cómo su garganta se cerraba en torno a ti. Cuando por fin te corrías, ella no se apartaba, tragando hasta la última gota con esos ojos clavados en los tuyos. Al terminar, solo quedaba el rastro de su labial manchado en tu polla, brillante y satisfecha.