Helena Hughes monta la polla enorme de Jon Q en casa
Una tarde en el salón mientras mi marido podía aparecer en cualquier momento Jon Q me miró con esa polla negra ya dura bajo los pantalones y supe que no podía esperar. Te voy a contar cómo empecé chupándosela entera de golpe sin quitarle los ojos de la puerta por si oíamos pasos. ¿Te gustaría estar en su lugar sabiendo que en cualquier segundo alguien podría pillarnos con mi boca llena de esa verga gruesa? Pasamos a lamer mi coño afeitado y después me empotró por detrás en el sofá con embestidas que hacían que mis tetas rebotaran mientras yo mordía la almohada para no gemir demasiado alto. En la posición misionero me abrió las piernas de par en par y follamos sin parar sintiendo cada centímetro hasta que mi cuerpo temblaba entero. En más de 10 minutos de escena su polla musculosa me hizo correrme dos veces mojando todo el asiento mientras yo le pedía que siguiera más fuerte. Al final descargó sobre mis tetas rojas y calientes dejándome la piel pegajosa y brillante. La próxima vez quizá nos arriesguemos en la cocina con la familia durmiendo arriba y yo te cuente cómo nos escapamos otra vez.