Dahlia se venga con Purosangue en la tina de hidromasaje
El vapor del jacuzzi empañaba los espejos de la sauna privada, creando un ambiente íntimo y sensual donde el agua burbujeante apenas cubría los cuerpos sudorosos. Dahlia, con su pelo castaño claro pegado a la piel por el calor, se recostó contra los azulejos fríos, mirando con desprecio hacia la puerta por donde había salido su ex minutos antes. Purosangue Lucas, el nuevo amante que su ex no pudo soportar, entró sin avisar, su polla ya dura bajo el albornoz que dejó caer al suelo. Ella no dijo nada, solo abrió las piernas bajo el agua, mostrando su coño rosado y mojado, invitándolo a hundirse en su venganza. Él no perdió tiempo: se arrodilló entre sus muslos, chupando su clítoris hinchado hasta que ella arqueó la espalda y gimió, mordiéndose el labio para no gritar. El agua salpicaba contra los bordes de la tina mientras él la empalaba de una estocada, sus caderas chocando contra las de ella hasta que el sonido de la carne húmeda se mezcló con los chorros del jacuzzi. Dahlia clavó las uñas en sus hombros, sintiendo cómo cada embestida la acercaba al orgasmo, pero también a la satisfacción de saber que su ex nunca la había hecho gemir así. En más de 10 minutos de escena, Purosangue la penetró en todas las posiciones posibles, desde el misionero hasta contra la pared, hasta que ella se corrió con un grito ahogado, imaginando la cara de su ex al enterarse. Cuando terminó, Dahlia solo pensó en lo bien que se sentía haberle robado al hombre que su ex nunca pudo retener.