Lana Roy te provoca hasta que me la clavo por detrás
La tenía cabalgando sobre mi polla con esos tacones que le hacía ver el culo más arqueado, pero antes de que empezara a gemir como una loca, ya me había pasado horas mandándome fotos de sus pies envueltos en esas medias de red que usaba solo para volverme loco. Desde que me mostró esos dedos moviéndose sobre su coño mientras hablábamos por mensajes, supe que esta vez no se iba a conformar con nada fácil. Al final, cuando la vi doblada sobre el sofá con las manos en el suelo y esa mirada de puta desafiante, ya no aguanté más. Mi polla le entró entera de golpe, sintiendo cómo su carne se abría para recibirme hasta que las caderas chocaron con fuerza. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, y cuando empezó a restregarse los dedos por el clítoris, supe que no iba a aguantar. Le tiré del pelo hacia atrás mientras le embestía más duro, escuchando cómo sus gemidos se mezclaban con el sonido de su coño chupando mi verga. El sudor le corría por la espalda cuando me saqué y le rocié la espalda con mi leche caliente, viendo cómo se le ponía la piel de gallina con cada gota. La puta se rio, pero antes de que pudiera decir nada, ya la tenía otra vez boca abajo, esta vez con mi polla otra vez dentro de ella, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía al sentirme otra vez. En más de 15 minutos de escena, Raúl Costa supo cómo hacerla gritar, pero esta vez fue ella la que jugó con fuego y terminó quemándose. Los tacones, las medias, todo lo que usó para provocarme, al final solo sirvió para que se la follara más duro de lo que nunca se imaginó.