Cunnilingus salvaje: una venganza húmeda y caliente en 11 minutos
Esa tarde, el sofá estaba testigo de tu resentimiento cuando la agarraste del pelo y arrastraste a Darcy Dark contra el tapizado. Ella sabía que esto iba por Nashidni, por el ex que aún la acechaba en sus redes, pero ahora era tu polla la que le llenaba la ropa interior de humedad mientras le abrías las piernas de un tirón. Sientes cómo sus muslos temblorosos se abren para ti, los labios de su coño brillante de excitación se separan al primer roce de tu lengua, y un gemido ahogado escapa de su garganta cuando la penetras con dos dedos sin avisar. La mojadera no paraba, el olor a sal y miel te vuelve loco, así que la vuelves a agachar de un empujón, esta vez para que tu lengua recoja cada gota de sus jugos mientras te la comes como si fuera el último cunnilingus de tu vida. Sus uñas se clavan en tus hombros cuando te la tragas entera, sin dejar ni un rincón sin explorar, y escuchas cómo suplica, pero ya no por piedad, sino porque quiere más, más fuerte, que la hagas olvidar a ese hijo de puta que la dejó. En 11 minutos, tu boca y tus dedos le demostrarán que nadie la chupa como tú, que tu saliva es más caliente que cualquier rencor, y que cuando te corras sobre su cuerpo, será su nombre el que gritará, no el de él. La próxima vez, le enseñarás quién manda en ese culo que tanto te provoca.