Paige Owens domina al nerd con su polla dura y su coño mojado
Esa tarde en la biblioteca, Paige Owens me miró con esos ojos de puta traviesa y supe que no aguantaría más. Llevábamos días jugando al gato y al ratón, miradas robadas en los pasillos, sus dedos rozando los míos "sin querer", hasta que al fin me arrinconó entre las estanterías. Su uniforme de colegiala se ajustaba a sus tetas pequeñas pero firmes, y cuando se arrodilló frente a mi polla ya dura, su boca caliente me chupó hasta dejarme temblando. La empujé contra la mesa, levantándole la falda para ver su coño depilado y brillante, y sin avisar le metí la polla de una estocada hasta que sus gemidos resonaron en el silencio. Sus manos se aferraron a mi espalda mientras la embestía, sintiendo cómo su culo apretado se contraía alrededor de mi verga. Cuando me corrí dentro de su garganta, Paige tragó cada gota con una sonrisa de satisfacción, dejando mi semen manchando sus labios carnosos.