Bryan Gozzling la empotra hasta hacerla gemir en 13 minutos
Te voy a contar cómo Bryan Gozzling me encontró con las piernas abiertas, el coño tan mojado que casi resbalaba de la cama. Sabía que si alguien entraba—mi primo, los vecinos—nos pillarían, pero no me importó. Bryan me miró con esa sonrisa de cabrón mientras se bajaba los pantalones, mostrando esa polla gruesa que ya estaba chorreando. Me arrodillé de inmediato, chupándosela con tanta fuerza que mis mejillas se hundían, tragándome cada gota de su leche. Él me agarró del pelo, follándome la boca hasta que el saliva y el pre-cum me escurrían hasta las tetas. Cuando no pudo más, me levantó de golpe y me tiró sobre la cama, metiendo dos dedos en mi concha mientras me mordía un pezón. Gemí tan fuerte que Bryan me tapó la boca con la otra mano, como si eso detuviera el escándalo. Me dio la vuelta, me abrió el culo con sus manos y clavó esa verga dura de una sola estocada, embistiendo tan fuerte que cada topada me movía contra el colchón. Sus pelotas golpeaban mi coño hinchado, y yo solo podía apretar las sábanas mientras él gruñía, '¿te gusta que te rompa el culo, puta?'. El miedo de que nos descubrieran me ponía más caliente, así que arqueé la espalda, rogándole que me llenara con su leche. Bryan aceleró el ritmo, clavándose hasta que sus caderas chocaron contra mi culo, y entonces sentí cómo su verga latía y se vaciaba dentro de mí, caliente y espesa. Justo cuando empezaba a correrme, el sonido de la puerta del apartamento se escuchó en el pasillo...