Maya Flame follando como nunca hasta correrle en la cara
Cuando llegué a casa, la rabia me quemaba por dentro. Ese imbécil con el que había salido antes me había dejado plantada, y ahora mi ex se lo estaba follando a mis espaldas. Por eso, cuando Leo Flame me miró con esa sonrisa de saberte deseado, no lo pensé dos veces: quería que me rompiera de todas las formas posibles, que me hiciera olvidar lo que ese otro me había hecho. Empezamos con un trabajo de lengua que me dejó el coño chorreando, pero era solo el beginning. Luego me puso de perrito, y cada embestida suya me hacía gemir más fuerte, sintiendo su verga dura hasta donde ningún otro había llegado. La forma en que me agarraba las tetas, cómo me apretaba el culo mientras me penetraba, todo era puro dominio. Después me monté sobre él, cabalgándolo con furia, sintiendo su polla gigante rebotar dentro de mí. Cuando me vine, fue tan intenso que hasta los vecinos debieron escucharme. Pero él no se conformó: me hizo tragar su leche hasta la última gota, y mientras me limpiaba la cara con el dedo, solo pensaba en lo bien que lo había vengado.