Jovencita blanca se arrodilla para chupar pollas grandes en la oscuridad
"Shh, no nos van a pillar aquí" —susurró ella mientras se mordía el labio, sabiendo perfectamente que lo que estaban a punto de hacer no tenía perdón. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo esta linda morena de carne blanca y pezones rosados se arrodilla en la oscuridad, con el corazón latiéndole tan fuerte que parece que le va a explotar. Sus manos temblorosas recorren la polla enorme que tiene frente a ella, imaginando cómo va a sentir esa cosa gruesa llenándole la boca entera de golpe. El tipo agarra su cabeza con fuerza, guiándola hacia adelante, y ella abre las mandíbulas al máximo, dejando que el glande le toque la garganta mientras gimotea. La saliva le chorreaba por la barbilla, pero no le importaba: estaba demasiado excitada para detenerse. Cada vez que el tipo empujaba, sus tetas rebotaban y sus muslos se apretaban, sintiendo cómo su propio coño se mojaba más y más. No podía creer que estuviera haciendo esto, que le gustara tanto ser la putita en la oscuridad, tragando esperma como si fuera su último deseo. El tipo gruñía, diciendo cosas sucias al oído de ella, y ella solo gemía más fuerte, sabiendo que ya no había vuelta atrás. Cuando él por fin se corrió, ella tragó hasta la última gota, sonriendo como una perra satisfecha. "¿Te gustó, no?" —le preguntó ella, limpiándose los labios con un dedo antes de chuparlo con descaro.