Músculo sudado se corre por primera vez con picha ajena
El tipo del vecindario siempre le echaba miradas de arriba abajo al musculoso del otro lado del pasillo, pero nunca se atrevió a hablarle hasta que lo vio sudando como un animal después de su ronda de pesas. Se acercó sin pensarlo dos veces, le limpió el sudor de la espalda con la lengua y le mordisqueó el cuello mientras le agarraba la verga dura como un fierro sin dejar de soltar gemidos roncos. El musculo no se resistió cuando le abrió el pantalón corto y le sacó la polla gruesa, tan pesada que le colgaba hasta la mitad del muslo, y se la chupó hasta dejarla brillosa y lista para más. Entre besos húmedos y lamidas bien profundas en la cabeza del nabo, le susurró al oído que quería probar cómo se sentía entrarle por el culo prieto y caliente que le temblaba frente a su cara. Sin esperar respuesta, lo empujó contra la pared del gimnasio, le escupió en el agujero y le metió los dedos primero para abrirle bien antes de clavarle la verga hasta el fondo con un empujón que le hizo gritar como puta en celo. Las embestidas eran brutales, con cada golpe la polla entraba hasta la raíz y el muslo del tipo se golpeaba contra su culo con un sonido húmedo que se mezclaba con los gruñidos de placer y los chorros de sudor cayendo sobre el suelo de gomaespuma. Sintió cómo el culito se le cerraba como un anillo alrededor de su verga cada vez que se le acercaba al orgasmo, hasta que finalmente no pudo aguantar más y se corrió a chorros dentro del musculo, llenándole las tripas de leche caliente mientras ambos caían al piso jadeando como animales en celo. El tipo quedó temblando, con las piernas flojas y la boca llena de semen que no pudo evitar tragarse entero, mientras su nuevo amante le acariciaba el pelo sudado y le prometía repetirlo cuando quisiera, porque esa polla merecía ser usada hasta dejarlo seco.