Rissa May chupa y se deja humillar por Bryan Gozzling
Esa tarde en el hotel, mi coño ya ardía de anticipación cuando Bryan Gozzling me ordenó arrodillarme frente a su polla dura. Me encantó cómo me agarró del pelo mientras me metía su verga hasta las pelotas, ahogándome con cada embestida. Sus órdenes eran claras: 'Chupa como la puta que eres', y yo obedecía, tragando su saliva y mi propia baba mientras me ahogaba en su miembro. Sus dedos me apretaban las tetas con fuerza, marcando mi piel mientras me obligaba a lamer sus bolas con la lengua. Cada vez que intentaba respirar, me empujaba más adentro, haciendo que mis ojos lagrimearan. 'Mira qué bien te gusta ser mi perra', gruñía, y yo gemía de placer, sintiendo cómo mi coño se mojaba más con cada insulto. Cuando me ordenó correrme sin tocarme, mis piernas temblaron y mi flujo chorreó por mis muslos. Bryan se corrió en mi cara, pintándome con su leche espesa mientras me obligaba a mantener la boca abierta. 'La próxima vez te voy a reventar el culo con mi polla', prometió, y yo solo pude gemir de anticipación.